
Mucho antes de los implantes dentales, la anestesia o los empastes modernos, los romanos ya intentaban cuidar su sonrisa. Aunque los conocimientos científicos eran limitados, la salud bucal ocupaba un lugar importante en la sociedad romana, tanto por razones estéticas como funcionales.
La dentadura era símbolo de salud y estatus social, y existía una preocupación real por aliviar el dolor dental, combatir el mal aliento y sustituir piezas perdidas.
La odontología en la antigua Roma
Los problemas dentales eran frecuentes: caries avanzadas, infecciones y pérdida de piezas. Autores como Celso, Plinio el Viejo y Galeno describieron con detalle remedios farmacéuticos, extracciones quirúrgicas y prótesis dentales, dejando una documentación escrita más rica que la de sus predecesores griegos.
Sin embargo, la evidencia arqueológica de intervenciones quirúrgicas es limitada, lo que sugiere que muchos tratamientos descritos podían no aplicarse de forma generalizada.
Herramientas primitivas para la higiene dental
Para la limpieza diaria, los romanos utilizaban palillos de madera, hueso o metal para retirar restos entre los dientes, similares a los actuales palillos interdentales. También empleaban tejidos o esponjas para frotar la superficie dental.
En cuanto a las preparaciones para la limpieza, se han identificado restos de mezclas elaboradas con:
- Cera de abejas
- Resinas de coníferas
- Grasas animales
- Carbono elemental
- Sales de plomo y zinc
- Sustancias derivadas de gomas naturales
Especialmente conocida es la llamada “cera púnica”, descrita por Plinio, una preparación específica de cera de abejas utilizada con fines medicinales.
Estos compuestos podían ayudar a eliminar restos y desinfectar de forma básica, aunque muchos eran abrasivos o potencialmente tóxicos según los estándares actuales.
Cómo combatían el mal aliento y el dolor dental
El mal aliento (halitosis) también era una preocupación habitual en la sociedad romana, especialmente en contextos sociales donde la imagen y la oratoria tenían gran importancia.
Para combatirlo, los romanos utilizaban enjuagues elaborados con vino, vinagre y preparados herbales. Algunas de las plantas detectadas en análisis de cálculo dental —como especies de las familias Lamiaceae o Brassicaceae— poseen propiedades antibacterianas y aromáticas, lo que sugiere un posible uso tanto alimentario como medicinal.
Plinio el Viejo mencionaba diversos preparados a base de hierbas y resinas para mejorar el aliento y aliviar afecciones bucales. Aunque desconocían las bacterias como causa de la halitosis, muchos de estos remedios podían reducir temporalmente la carga microbiana gracias a sus propiedades antisépticas naturales.
No obstante, la higiene oral general no era óptima, y la acumulación de placa y cálculo dental favorecía la aparición tanto de caries como de mal olor persistente.
Las caries en la antigua Roma: ¿eran efectivos los tratamientos?
Las caries eran muy comunes. La dieta incluía miel y carbohidratos fermentables, y la higiene oral no era óptima, lo que favorecía la progresión de lesiones dentales.
Sin embargo, un estudio realizado sobre 86 dientes romanos datados entre el 50 y el 100 d.C. reveló un hallazgo interesante: la mayoría presentaban una zona hipermineralizada en la dentina en el frente de avance de la caries.
Esta reacción biológica podría indicar que algunos tratamientos tópicos aplicados para aliviar el dolor ayudaban, al menos parcialmente, a ralentizar la progresión de las lesiones. En poblaciones contemporáneas sin acceso a ningún tipo de atención dental no se observó esta misma reacción.
Esto sugiere que, aunque primitivos, algunos remedios romanos podían tener cierto efecto terapéutico.
Prótesis y reemplazo de dientes
La estética dental tenía gran importancia en la sociedad romana. Existen registros y hallazgos arqueológicos que muestran prótesis elaboradas con oro o marfil para reemplazar dientes perdidos.
Estas soluciones estaban reservadas principalmente a personas de alto estatus social y representan uno de los primeros intentos documentados de rehabilitación dental estética y funcional.
El legado de la odontología en la Antigua Roma
Aunque los avances de la Roma clásica eran limitados comparados con la odontología moderna, su influencia es innegable. Los romanos sentaron las bases del interés por la prevención, la restauración dental y la importancia de la salud bucal en la calidad de vida.
La documentación escrita de Celso, Plinio y Galeno demuestra que ya existía una reflexión médica sobre el cuidado dental, aunque la evidencia arqueológica de intervenciones complejas sea escasa.
¿Qué podemos aprender de la odontología romana?
La principal enseñanza es clara: la preocupación por la salud bucal no es algo nuevo. Incluso con recursos limitados, se buscaban soluciones para aliviar el dolor, mejorar la estética y conservar la dentadura.
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