El síndrome del diente fisurado es una afección dental bastante desconocida (aunque desgraciadamente cada día menos) y con un diagnóstico complicado. Normalmente se trata de una pequeña fisura, generalmente en alguno de los molares, que no se observa en las radiografías.

Esto es así porque suelen ser de reducido tamaño y de localización complicada para su diagnóstico, internamente en la raíz, o debajo de las encías. Esta pequeña fisura comunica el nervio con el exterior.

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En muchas ocasiones, este síndrome aparece en dientes que no tienen caries ni restauraciones previas. Los pacientes suelen referir generalmente un dolor exacerbado y momentáneo, sobre todo cuando la pieza dental se expone a temperaturas frías o calientes, aunque también en muchos casos el paciente no es capaz de definir la sensación concreta de dolor. En este último caso generalmente se presenta a la masticación.

Hay que dejar muy claro que no es lo mismo decir que un paciente presenta el síndrome de diente fisurado a decir que el paciente tiene el diente fracturado. Ante una fractura el tratamiento a seguir variará. Cuando ésta se extiende más allá del cuello del diente, lo cual imposibilita su restauración, o cuando exista ya una fractura vertical radicular el tratamiento será la extracción del mismo.

Síntomas del síndrome del diente fisurado:

  • Sensibilidad dental (sobre todo a temperaturas frías)
  • Dolor al masticar o morder alimentos.
  • Dolor agudo no constante como el de una caries dental.

Causas de la patología:

  • El bruxismo dental (rechinamiento).
  • El apiñamiento dental.
  • Algunos tratamientos de endodoncia.
  • Traumas dentales.
  • Dientes con grandes zonas mal reconstruidas.

Los molares, sobre todo el primer molar inferior, y los premolares suelen ser los más afectados por este síndrome. Generalmente también se da más frecuentemente a partir de los 30 años.

El síndrome del diente fisurado es uno de los problemas dentales más difíciles de diagnosticar. Solamente un examen oral completo, una buena historia clínica y sobre todo la utilización de una cámara intraoral o un microscopio dental harán posible su diagnóstico.

El tratamiento, como ya hemos comentado algo anteriormente, dependerá de dónde se localice la fisura dental, así como su cuadro clínico y sintomatología. En general variará desde la realización de la endodoncia y su posterior restauración, la mayoría de los casos con la colocación de una corona, hasta la extracción de la pieza dental.